No se jugó mal, no fue el peor partido, pero como duele perder así, contra ese rival…

Por momentos tenemos que aceptar que se jugó bien, el equipo dominó y que incluso se tuvo más llegada. Sin embargo entre desatenciones defensivas y también el estilo ofensivo del América tuvieron las suficientes oportunidades para meternos tres goles.

Diego Cocca sigue sin ganar desde que tomó el timón del equipo y, repito, aunque dimos esbozos al final volvimos a morder el polvo.

De lo futbolístico está claro que no hay equilibrio, se ataca y se anotan dos goles (Benítez y Oribe), pero en defensa te meten tres, uno de Vicente Sánchez y dos de Angel Reyna, en uno de los cuales hay una buena reacción de Oswaldo Sánchez y luego el rebote le queda solo para empujar. Eso habla de fragilidad defensiva.

Y no es cacería de brujas, mucho menos señalar culpables, pero si particularizamos en defensa tenemos que hablar especialmente de quienes tendrían que ser los líderes del equipo: un Felipe Baloy o Lacerda (aunque entró de cambio). Baloy lucha, empuja, pero simple y sencillamente no ordena y no marca. El gol de Reyna de rebote es por el centro.

Creo que si tenemos un buen ataque, una buena ofensiva, Cocca tiene que trabajar primero en detener esta horda de resultados negativos, parar bien al equipo en defensa según su idea y posteriormente volver a construir el ataque donde nos sobra talento. Dos goles es buena cosecha en un partido, pero recibir tres no lo es.

Obviamente también el rival cuenta y América tiene lo suyo. Por eso duele más, porque un resultado así levanta el ánimo, “viste”, engalana y sería un gran motivador para todos. Obviamente el tiempo sigue corriendo y desgraciadamente Cocca no llega con todas consigo, tanto por la forma de su llegada, como por los resultados de su corta gestión. Es cierto que la sangre joven trae otras ideas, otras formas, como sucede con nuestro Presidente, pero habrá que ir evaluando partido con partido si se tomó la correcta decisión o si hay que aguantarlo pase lo que pase buscando encontrar una regularidad de juego y de alineación.

Mientras son peras o manzanas, los aficionados, los que siempre damos el 100% ahí estaremos.