En el fútbol mexicano se utiliza demasiado la palabra ‘merecer‘. “El equipo lagunero tuvo mas tiempo la pelota y no merecía perder”, “por las llegadas que genero el equipo de la Comarca por lo menos merecía irse con el empate” o “metimos atras al rival, ellos pusieron hasta el camión en su portería, defendieron con todo, nosotros merecíamos la victoria”. Estos son solo unos pocos ejemplos de las frases favoritas de la llamada gente del fútbol. Sin embargo muchas veces perdemos de vista el principio básico de este deporte: la anotación. Esa que nos hace brincar de nuestra butaca o de nuestro sofá, la que nos detiene en seco cuando vamos caminando frente a la vidriera de algún local comercial y escuchamos de repente el grito que todo aficionado tiene contenido en su garganta desde el minuto que inicia el partido de su equipo favorito, el gol.

Ya lo decía Vladimir Dimitrijevic, malogrado futbolista serbio y escritor:

El fútbol funciona como ajedrez. También allí, las reinas y los alfiles, las torres y los caballos pueden hacernos regresar a una olvidada Edad Media, pero lo único que cuenta es la muerte del rey, el mate. Y el mate, en el fútbol, es el gol.

Claramente el ajedrez no es solo de merecimientos, esta lleno de táctica, de estrategia, de movimientos esperados pero sobre todo, inesperados. Y justamente es lo que le hace falta en este torneo al Santos Laguna, el factor sorpresa en el ataque, y nada mejor que la frialdad de los números para expresarlo.

Si nos remontamos a los últimos tres torneos disputados, veremos que el cuadro lagunero gozo de una ofensiva de miedo. Tanto en el Apertura 2009, Bicentenario 2010 y Apertura 2010 los Guerreros al llegar a la Jornada 11 sumaban 20 goles a favor por 11 en contra en promedio en cada competición. Ahora en el Clausura 2011 se suman solamente 10 goles a favor por 17 en contra. No solamente se ha carecido de definición, también se ha notado una defensa muy endeble. Desde inicios de temporada se cuestiono la falta de refuerzos para este torneo sabiendo que la defensa era una zona a la que le urgía al menos un recambio pero se pensaba que con el poder ofensivo del equipo se equilibraría ese aspecto. El problema se da cuando la mayoría de tus rivales ya sabe como nulificar a tus hombres clave y aunado a eso, tus delanteros andan peleados con el gol.

Ya no se debe depender tanto de la velocidad de Christian Benítez y de Darwin Quintero. El Chucho no ha logrado ser el del torneo pasado, el bajón del equipo y sus lesiones no se lo permiten. Al Científico parece que la formula se le perdió. A Peralta no se le ve ni fino ni en forma a raíz del problema en el pie lo margino de la postemporada. El Pony no tiene minutos de juego, y cuando se los dan suele contagiarse del desconcierto de sus compañeros pues siempre entra a jugar cuando el equipo se ve abajo en el marcador. Eso por nombrar a quienes nominalmente llevan el peso ofensivo del grupo. Los ofensores deben sacarse la malaria, los artilleros deben despertar.

Es hora de mostrar un nuevo rostro. Es hora de sorprender nuevamente al contrario. Se debe pasar del “lo mereciamos” al “lo logramos!”. Toca darle mate al Monarca.

awante!

foto|vefutbol