El reciente castigo de seis juegos para Darwin Quintero no hace mas que evidenciar las carencias y falencias de la Comisión Disciplinaria al momento de sancionar las agresiones en el fútbol mexicano. Ahora resulta que recibe un mayor castigo áquel jugador que agrede a dos adversarios (que muy probablemente algo hicieron o dijeron para que el moreno santista reaccionara de tan violenta forma) que un jugador que arremete de manera física contra un árbitro, quien según las reglas es la máxima autoridad dentro del campo.

Y no es mi intención exculpar o justificar la reacción de Quintero. Cualquier acción que ponga en riesgo la integridad de un compañero de trabajo debe ser sancionada, máxime si ni siquiera la bola estaba de por medio. Darwin es el primero en aceptar que perdió la cabeza, que se dejó llevar por la llamada “calentura” del partido, incluso le ofreció disculpas a Giménez. Lo que no se puede tolerar (al margen de los supuestos actos racistas por parte de Rogelio Chávez) es que la Comisión Disciplinaria nuevamente haga el ridículo, exhibiéndose por enésima ocasión y poniéndole un clavo mas a la tumba a su ya de por si exigua honorabilidad y parcialidad. Estamos nuevamente ante un bandazo por parte de quien se supone debe impartir la justicia en el fútbol mexicano.

Darwin Quintero se equivocó y pagará (sí la HHH Comisión no se retracta como tantas veces) viendo desde la tribuna los próximos 6 partidos. Cuando parecía que por fin Diego Cocca podría repetir alineación, Darwin, como buen Científico, se volvió loco. Veamos si Benítez esta disponible para iniciar el próximo partido. Esta podría ser una buena oportunidad para darle chance a un canterano. Y vamos contra el actual campeón…

awante!

 

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@berortiz

foto|mediotiempo