Christian Rogelio Benítez Betancourt. Aún recuerdo cuando lo ví jugar en aquella Selección de Ecuador que disputó la Copa America 2007 y que a las primeras de cambio se vio eliminada de dicho certamen. Pero el nombre del moreno se quedo grabado en mi mente. Cual sería mi sorpresa al saber por medio del periodista David Medrano que Santos Laguna lo pretendía y que finalmente logró quedarse con el atacante a pesar del interés que en ese entonces tenía el Villareal por contratarlo.

Christian Benítez. Hoy todos conocemos el siguiente capítulo en su historia personal: se va al Club América, bajo el sólido argumento de no poder dejar pasar una oferta como la que le hizo el club azulcrema, que según sus propias palabras es igual o mejor a la de cualquier club europeo. Seguramente Christian ya tiene su futuro asegurado, económicamente hablando. ¿Seguirá intacto su malogrado sueño europeo?

Club de Fútbol América . O lo aman o lo odian. Y lo mismo aplica para sus jugadores, que se ven envueltos en ese manto que suele cubrir a todo lo que porta las siglas C.A. Ejemplos de jugadores laguneros que cambiaron el albiverde por el azulcrema hay varios, desde Vicente M. Vuoso hasta Edgar Castillo y la gran mayoría han caído en desgracia para la afición, aquella que perdona fallas claras frente a la portería, errores groseros en la zaga, bajones inexplicables de juego o una vida social muy discorde a la que debe llevar un futbolista profesional, pero que JAMAS perdona que uno de sus ídolos que emigra haga la típica declaración que a todo futbolista con 3 centímetro de frente no suele faltarle: “me voy a un equipo grande”. Craso error, abucheos y mentadas a la vista, o mejor dicho, al oído.

América. Que gran diferencia entre irse a Europa y quedarse en América. Hablo del continente, claro. Porque para mí, Benítez debió esperar a jugar la Copa América y hacerse de una mejor cartel y esperar una mejor oferta de algún club europeo. A no ser claro, que el problema de su rodilla no este 100% evolucionado y el ecuatoriano haya preferido evitar los rigurosos tests clínicos que hacen los clubes del viejo continente.

La mejor de las suertes para el que se queda como cuarto mejor goleador en la historia del Santos Laguna. Como profesional nunca quedaste a deber en tu paso por La Laguna. Al contrario, nos maravillaste (y a todo México) con tu velocidad, tus grandes definiciones y sobre todo con la entrega. Sudaste como ninguno. Pudiste ser ícono y leyenda en este Club, pero un jugoso contrato lo impidió, un jugoso contrato te sedujo. ¿Y a quién no? En este fútbol del Siglo XXI son contados los Ulises que se amarran para no ser seducidos por el canto de las sirenas. Por el color del dinero.

Afición, no podemos satanizar a un joven que solo esta buscando asegurar su futuro. Cualquiera de nosotros lo haría. Siempre estamos en búsqueda de la mejora laboral para incrementar nuestra calidad de vida. Pero si podemos reprender a un futbolista que cae en el mismo error que la mayoría de los jugadores a los que les salen plumas amarillas: no bien se han quitado el jersey de su anterior equipo, y ya pregonan que han llegado a un club grande, que llena estadios y tiene una gran afición. ¡Es verdad pero ¿qué necesidad?! Pudiste esperar algunos días, declararlo cuando te presenten en sociedad. Te equivocaste en eso Chucho, y el Corona te la va cobrar. Aprendizaje innecesario.

Y para terminar, solo recuerdo a un club en el que un solo jugador ha significado tanto: la Società Sportiva Calcio Napoli, o el Nápoles para los cuates. Y seguramente saben a que jugador me refiero. El Pelusa por si sólo fue capaz de catapultar a un equipo gris, hasta llevarlo a los primeros planos. La salida de Christian Benítez era un hecho, pero el Club permanece por encima de su partida. Nos duele que sea América y no Europa, pero Santos Laguna es mas que un jugador.

¿Santos Laguna, qué otras sorpresas tienes para nosotros?

awante!

 

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foto|mediotiempo