Tomás Boy, director técnico del Club Monarcas Morelia, no tiene un pelo de tonto y ha mejorado en su forma de dirigir.

La brillante estrategia que implementó en el partido de ida contra Cruz Azul fue la clave para finiquitar la serie. ¿Cómo lo hizo? Provocando a Fausto Pinto.

Era justo la zona que defendía el jugador cementero la que Monarcas tenía que explotar para desequilibrar a su rival. El técnico de Monarcas se arriesgó a una expulsión, pero sabía que era la única forma para mantener la llave abierta.

Después, antes del juego de vuelta, Tomás declaró hasta presionar tanto al Cruz Azul que el mismo “ojitos” Meza perdió los estribos. El equipo capitalino había perdido la eliminatoria desde antes de pisar el terreno de juego en su propia casa.

El “jefe” Boy ha dicho que ya no hablará hasta que termine la liguilla. Sin embargo, como lo dije al principio, Tomás no tiene un pelo de tonto y, por tal motivo, la plantilla lagunera debe estar concentrada los 90 minutos en este partido de ida.

Galindo debe dejarle bien en claro a sus jugadores que caer en provocaciones podría costarles muy caro. Así que si Santos empieza ganando el encuentro o toma una ventaja considerable, la clave será mantener la calma.

Tomás Boy quiere un titulo a como dé lugar y cualquier método para obtenerlo dentro de los parámetros es aceptable.

La santa liguilla tiene su prueba más difícil a partir de mañana. ¡Vamos Guerreros!

Foto| Milenio