Me es muy difícil describir las sensaciones que se sienten dentro de la barra de Santos, las alegrías que se vivieron las pasadas semanas en el campeonato de los Guerreros, si bien este conjunto de muchachos, jóvenes, adolescentes, como quiera llamarles, es muy llamativo la forma en que se desempeñan dentro de la barra, obteniendo una “Fé” distinta a los demás, y no les voy a mentir, los juegos en la barra, se sufren más de lo que uno cree, te metes con el equipo, te metes en el desgaste físico de cada jugador tratando de alentarlos con el corazón, y decirles con todas las fuerzas ¡Aquí estoy!.

Algunos podrán tachar a esta gente como “malandros”, “Gente Nini”, o demás, pero afortunadamente me quedo tranquilo en que la gente que esta aquí el noventa por ciento, estudia o trabaja. Por lo menos en el Sector donde radico, que es el Sur.

Las actitudes que enfrentan día con día la barra son muy especiales, no son de las personas que llegan con una cerveza en la cajuela de su carro, escuchando música con su novia dentro del estacionamiento, o como los buenos fiesteros, haciendo carnita asada fuera del estadio para llegar bien comiditos al inmueble albiverde. Pues no, esta gente  llega cantando las carismáticas estrofas que dedican con el corazón al equipo que desde pequeños, llevan dentro, el Verde y blanco deduce una gran felicidad, con el simple hecho de ver al Santos, y por supuesto, ver una victoria puede borrar los problemas familiares, económicos que cada integrante de esta grandiosa barra lleva y vive en controversia con la vida, como todos, son personas comunes y corrientes al igual que los demás.

Varios problemas se suscitaron en el transcurso del campeonato, como la vez de la final de CONCACAF, en donde Monterrey derrotó en Torreón a Santos, el enojo, la frustración, la desesperación, entre la directiva y muchas cosas más, provocó un desorden total en el estadio, en donde en la parte superior izquierda fue quemada una de las butacas, una gran llama se dejó observar a finales minutos del partido, provocando desorden y por supuesto caos entre la gente por la decepción vivida. Yo sé que no es justificación, no deja de ser un deporte en donde se puede sonreír o se puede llorar, ese acto de vandalismo hizo pensar a la directiva, haciendo aún más de lado a los barristas.

La venganza de la directiva aún no se dejaba ver, todo corría como agua en río, perfecto y sin problemas, hasta en la gran final de Santos Laguna, en donde se reducieron número de boletos, y con la “sorpresita” con la nueva regla: “El que no tenga boleto, no llega al estadio”, en donde la Policía Municipal fue la encargada de hacer esta tarea, llevando a puños de barristas hasta el centro de la ciudad de Torreón. Miles de aficionados de verdadero corazón se quedaron fuera, no vieron el partido que esperaban durante diecisiete jornadas, gastando y gastando por cada boleto, me parece injusto, y sobretodo irracional al querer hacer eso, al igual como reducir el espacio de la barra, haciéndola casi la mitad de espacios anteriores, despreciable y desagradecido.

En fin, son cosas que a veces no se entienden, reglas y normas que se implantan y no se sabe por qué, sin embargo, son cosas que esto no puede cambiar, al final de cuentas ellos deciden(La directiva) y conforman la afición que quieren, decidiendo quién tiene preferencia para los boletos, y quién no.

Pero me llena de alegría que esa pasión no se acabe, se dejo ver en el desfile, y se dejó ver en muchos lados, esta barra rápidamente crece, y más con el campeonato espero que mucha gente se anime , trate y busque ser parte de este grupo fantástico con ideas gratas para ver un Estadio Corona con un colorido diferente, haciendo ver que en Torreón también hay afición para sostener a un merecido campeón. No me queda más que felicitar al equipo, a la afición, a la barra, que a pesar de las adversidades estuvieron siempre allí, un abrazo a cada uno de ellos. Que sin duda me han dejado una manera diferente de ver a un equipo, de vivir momentos frustrantes a vivir momentos de alegría y felicidad.

Fue sin duda una temporada épica, una temporada diferente, no solo por el campeonato, si no por los extensos momentos que se vivieron  a partido por partido. Desde el gol de Monterrey en la final de la CONCACAF, hasta el golazo de Peralta a los últimos minutos contra Tigres. Luz y oscuridad, pero la luz poco a poco borra por completo la obscuridad si no es que ya lo hizo por completo.

“Es un sentimiento, no trates de entenderlo”

Twitter | @HuggoCarrillo