Oribe Peralta, cada vez que escuché ese nombre en la fase de grupos en Londres 2012, en donde se estaba disputando la medalla Olímpica, con todas las grandes potencias, como España, Uruguay, Argentina., me daba un gusto impresionante saber que el mayor referente ofensivo actual mexicano era de La Laguna. Era de mi tierra natal Torreón, para ser específicos de La Partida, Coahuila. Un municipio perteneciente a Torreón.”Cepillo”, su peculiar apodo, fue llamado como un refuerzo para la Selección Olímpica para disputar dichos juegos, y no es broma, muchos queríamos ver a ese jugador aguerrido, “luchón” y sobre todo goleador que hizo campeón al Santos Laguna, que a base de corazón consiguió un sueño, pero esperemos un momento, iría por otro con talla internacional y uno igual de importante: Juegos Olímpicos de Londres.

Oribe no es un “Chicharito”, no es un “Carlitos Vela”, en pocas palabras no es un cualquiera. La falta de reflectores de los medios permitió  a Peralta desarrollarse por si solo, sin presión por parte de ellos o simplemente sin interrupciones para los comerciales diciendo “¿Por qué no?”. Si algo caracteriza al lagunero es su humildad, su manera de expresarse y sobre todo de jugar, disciplina. Me da un orgullo imponente saber que este tipo de jugadores abundan en mi club, sé que transmitirá ese espíritu ganador.

Comentaba hace horas con un colaborador también de Pasión Guerrera, Jacob, acerca de los otros delanteros que tenía la Selección Mexicana. Cuestionábamos el por qué tener un jugador que no es tan efectivo como Oribe, ¿Solo por ser guapo y se el ídolo de todas las chiquillas?  ¿Por anunciar Refrescos? ¿Quererse quedar a jugar con su equipo español gozando lo que es decender? Y veo, que con estas sarcásticas preguntas saben a que jugadores me refiero. En fin, los jugadores menos “inflados” por los medios de comunicación son los que más juegan, y esto siempre nos ha pasado en México. Queremos hacer ídolos, pero tanto es nuestro afán que terminamos por deshacer a un “grande” y estropeando una mentalidad de un inocente jóven al querer ser el mejor de un país, esa es nuestra ideología en México.Ver nacer, alabar de más, y por último ver su caída libre hacía lo que todo el mundo NO esperaba de él.

¿Pero saben algo? Doy gracias a esas televisoras que solo se centran en equipos “grandes” que mientras menos atención pongan al norte, mejores equipos se van desarrollando, y por ende, jugadores.

Aquel joven suplente de Vuoso o Benítez, aquel joven que era mandado de préstamos al Jaguares, aquel joven en que nadie creía en el, hoy es toda una realidad, apareció en momentos importantes, apareció para ayudar a levantar la anhelada medalla de Oro.  “El ídolo del pueblo”, el que nos hace sentir felices, el que sabemos que nos representa en el fútbol, ¿Y adivinen que? Nuestra región estuvo presente, con tales golazos, con tales jugadas. Señores, a eso yo le llamo respeto.

God Save Peralta! (¡Dios Salva a Peralta!) Fue lo que se escuchó en el mítico estadio de Wembley, en donde nace el fútbol, donde se dio vida a este hermoso deporte, ahora nuestro país hizo historia allí dentro, quitando del mapa a una potencia mundial. Eres Grande Oribe, te esperamos con los brazos abiertos en tu Comarca que tanto te quiere y te idolatra, el próximo juego, aunque no juegues por razones de descanso, te queremos ver en la cancha, con tu medalla y con la felicitación de toda La Laguna.

Solo me queda decir: Attention, Europe is calling him!

Twitter | @HuggoCarrillo