Alto, flaco, fuera de escándalos, de excelente remate con la cabeza, con 18 años debutó en Atlas, y a los 20 años  llegó a Santos para convertirse en ídolo del equipo albiverde: Jared Borgetti.

Con ese mítico número 58 en su camiseta, le dio gloria a toda la afición Guerrera, siempre amable con la afición, un caballero fuera y dentro de la cancha, es mejor pesona que futbolista, dicen algunos.

Sin muchos reflectores, Jared Borgetti llegó a Santos Laguna en el invierno de 1996, con momentos brillantes, este Guerrero de Honor se consagró campeón de Liga con 16 goles anotados. Pasaron las temporadas, y el afecto por Borgetti crecía en la Laguna, gracias al exquisito toque de Rodrigo “el Pony” Ruiz, Jared Borgetti obtuvo dos campeonatos de goleo consecutivos, y le regaló a los Guerreros un segundo título de Liga en el Verano del 2001 y una Interliga en el 2004.

Fuera de estadísticas, no existen las palabras para definir a un Guerrero como Borgetti, ese jugador que nos regaló nuestro primer título de liga con un soberbio remate de cabeza ante la dura defensa de ese Necaxa poderoso, como a olvidar a un jugador que no solo hizo goles en la Laguna, sino que también echó raíces en esta tierra que siempre lo recibirá con los brazos abiertos, que nunca importó alguna falla que pudiera tener, a Borgetti siempre se le respetó, porque él siempre nos respetó.

Jared es de esos ídolos que ya casi no hay, de esos que juegan por la camiseta y no por el dinero, de esos que ponían garra y corazón cuando la técnica no respondía, Jared fue un ídolo, que solo se retiró para convertirse en leyenda.

Feliz cumpleaños, Guerrero.

Twitter | @adrian_alvizar

Fotografía | alternativo.mx