Con el intercambio de Daniel Ludueña y Christian Suárez por Mauro Cejas y Nestor Calderón comienza lo que parece ser una re-estructuración de la columna deportiva de los Guerreros.

El golpe más fuerte es el cambio de Ludueña, un jugador que llevaba un lustro vistiendo la playera de los Guerreros con la que obtuvo sus triunfos más importantes como futbolista deja a los Guerreros en forma definitiva, después de varios torneos en los que se venía especulando su salida.
En su lugar entra Mauro Cejas, otro mediocampista argentino con un estilo de juego diferente al de Ludueña intentará hacer que el aficionado santista no extrañe a Ludueña.

La otra salida que era necesaria y se concretó fue la de Suárez, el ecuatoriano en definitiva no rindió lo que se esperaba si se toma en cuenta que se pagó una fuerte cantidad de dinero por él, incapaz de soportar un juego completo en los tres torneos que participó con la playera de los Guerreros.
A cambio de él llega Nestor Calderón, un chico que parecía que tendría un gran futuro como futbolista, pero que se ha quedado solo en una promesa, pasó desapercibido por Pachuca e intentará demostrar su calidad con Santos.

En un balance general a mi forma de ver Santos perdió más deportivamente de lo que ganó con este intercambio,  aunque Mauro Cejas es un buen jugador, no cuenta con la jerarquía y  la calidad de un futbolista como Ludueña. Por otro lado, Suárez y Calderón viven realidades similares, ambos han quedado a deber y este torneo que viene intentarán mejorar las cosas ahora con diferentes equipos, ambos de sobresalientes condiciones, solo necesitan regularidad para demostrar de qué están hechos.

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