Por Sergio Canales @Serch_18

 

En épocas en las que el protagonismo no se expresa con abundantes goles, la defensa cobra mayor relevancia. Ese es el caso actual de Santos en la Liga. Al leer a mi compañero Napoleón tras el empate 1-1 frente a Querétaro el pasado sábado, me quedé con una de sus frases: “La mejor defensiva de la liga es una falacia, es tan sólo un espejismo”.

 Es cierto que la defensiva no es el arma principal de los laguneros; nunca lo ha sido, Santos es un equipo de ofensivo por naturaleza. En La Comarca han brillado delanteros que han marcado época: Rodrigo Ruiz, Borgetti, Vuoso, Benítez, Peralta y Darwin, por mencionar sólo algunos.

 Es de aplaudir la temporada que ha hecho Felipe Baloy, Rafa Figueroa, Iván Estrada (quien merece ovaciones eternas) y Osmar Mares, los valientes escuderos del arco de Oswaldo Sánchez. Sin embargo, me cuestionaba: ¿Hace cuánto tiempo que Santos no golea en la liga? ¿Cuándo fue la última vez que ganamos por más de tres goles? ¿Lo recuerdan ustedes? Hace casi un año. Esa es la respuesta.

 Fue el 21 de abril de 2012, cuando Rodolfo Salinas, Darwin Quintero y Juan Pablo Rodríguez perforaron las redes de Enrique Palos para firmar un contundente triunfo por 3-0 en la jornada 16 del Clausura 2012.

 Desde ese día, Santos ha disputado un total de 36 partidos en los que no ha conseguido imponerse por diferencia de tres goles.

 Bajo dirección técnica de Pedro Caixinha, la apuesta defensiva es muy evidente, pero el técnico portugués no es el gran responsable o culpable. Con Benjamín Galindo se registran 24 encuentros sin goleadas, mientras que con el portugués suman 12 hasta ahora.

 No soy un adicto a la crítica de mi propio equipo, al contrario: Me pongo de pie ante la defensa albiverde, pero en el ataque los Guerreros tienen para más. 16 goles en 12 jornadas disputadas es una cifra pobre, así lo indica nuestra identidad histórica y es una de las asignaturas pendientes para el equipo de Caixinha.