No había podido expresarles mi sentir acerca de la final Concachampions…

Ver al equipo de mis amores caer en 30 minutos cuando el partido estaba prácticamente controlado duele. Y duele mucho.

La cara de Oswaldo Sánchez lo decía todo: Rayados nos había borrado la sonrisa una vez más.

Un Guerrero nunca cae de esa manera. De hecho pocos son los equipos en el mundo que caen de esa manera contra su rival odiado. Humillados en los últimos minutos.

Humillados, esa es la palabra. Y en el equipo saben que ese descalabro marcó la mente de muchos jugadores. Se pudo notar en el partido contra Monarcas. Un equipo falto de actitud y sin ánimos.

Yo también lo estoy queridos lectores. Fue una de las semanas más tristes que recuerde en la historia de la institución. Aquella noche me quedé mudo y con un nudo en la garganta que nunca olvidaré.

Ese salto de calidad… El último paso a la gloria nos fue truncado de nuevo.

Ahora sigue Atlas, un equipo sorpresa en este torneo con mucho que ganar y poco que perder. Santos Laguna tiene enfrente a un rival muy peligroso que de no enfrentar bien concentrados puede aniquilarnos desde la ida.

El Clausura 2013 toma un valor total para Santos. De no conseguir el objetivo habrá sido un fracaso.

 

Foto| mediotiempo