POR IVAN RAMONE (Integrante de La Komún)

La pasión por Santos Laguna no tiene distancia.

Cuando mis amigos y yo, decidimos asistir a un partido de Santos Laguna en calidad de visitante en la Copa Libertadores, pensamos primero en ir a Uruguay, pero por ser el primer juego de visita, era un poco complicado juntar dinero suficiente para ir. Entonces decidimos ir al partido vs Arsenal.

Para mis otros 3 amigos y para mí, era un sueño el apoyar al equipo fuera del país, ya que la mayoría de nosotros viajamos siguiendo al equipo, pero queríamos ir más allá de México.

Todos nosotros, integrantes de la barra La Komun, iniciamos el viaje a Buenos Aires con escala en Santiago de Chile, mientras otro amigo salió de Monterrey al D. F., y de ahí a Argentina; nos encontramos en el Aeropuerto de Ezeiza y sacamos nuestras banderas para tomarnos la foto del recuerdo. Llegamos a nuestro hostal donde dormiríamos por las próximas 6 noches, y ese día fuimos a un partido de fútbol, para ver más que nada el ambiente de la afición.

El día que el equipo llego a Argentina, fue a entrenar en la tarde en una canchita que está a un lado del estadio de Arsenal, nosotros fuimos al entrenamiento en la camioneta de los utileros del equipo, a los cuales les estamos agradecidos por el excelente trato con nosotros. Llegamos al entrenamiento y empezamos a bajar las cosas como si fuéramos utileros, el equipo llegó y se empezó a cambiar, algunos jugadores se acercaron a saludarnos, aparte de que nos llevamos bien con ellos, les sorprendía que hubiéramos viajado tan lejos al partido.

Mientras el equipo entrenaba, nosotros 4 junto con otros 2 amigos también de la Komun, empezamos a colgar nuestros “trapos”, al finalizar la práctica, el equipo, directivos, cuerpo técnico y nosotros, nos tomamos la foto grupal en donde habíamos colgado las mantas.

El día del partido, se había programado un paro nacional de transportistas en Buenos Aires, no había autobuses, camiones, tren, ni metro; taxis si había, pero sólo te movían dentro de la capital y no a provincia (Sarandí está ubicado a 30 minutos aproximadamente de Buenos Aires, es un barrio pesado y es difícil salir en taxi). Fuimos al hotel del equipo y ellos se irían en camionetas VAN. Uno de los choferes nos preguntó si queríamos rentar una para irnos todos y le respondimos que sí. Salimos en caravana con el equipo y al llegar, nos estacionaron dentro del estadio junto a las VAN del equipo y de los directivos, salimos del estacionamiento y a unos pasos estaba la entrada al estadio donde nos colocarían a los visitantes. Entramos, colgamos los trapos y nos empezamos a hacer de palabras con la barra de Arsenal, que estaban colgando también sus trapos del otro extremo.

El partido inició y comenzamos a apoyar con todo, con la emoción de que estábamos cumpliendo nuestro sueño.

El resultado fue lo de menos para nosotros, la alegría de estar presentes, fieles a nuestros colores, no se pagaba con nada.

Regresamos al hostal y fuimos a cenar. Mis amigos y yo nos sentimos orgullosos de nosotros mismos por lograr esta aventura, de trabajar mucho para conseguir el dinero suficiente; de demostrarle a la laguna y al equipo, que para los verdaderos guerreros las distancias no existen.

@ivan_guerrero96