A lo largo de la historia, varias son las rivalidades deportivas que se pueden encontrar en el Futbol Mexicano, que van desde la ubicación geográfica de dos equipos, hasta por una gran cantidad de duelos claves y finales que se disputan entre sí. Pero pocas rivalidades pueden tener el plus, de que los clubes inmiscuidos aporten los dos ingredientes: cercanía entre las dos ciudades y partidos importantes/finales disputadas.

Tal es el caso del duelo Santos Laguna vs Rayados de Monterrey. Partido que más allá de la eterna polémica de si es clásico o no, genera mucha pasión y rivalidad entre las dos aficiones , así como entre los mismos jugadores quienes finalmente son los mayores protagonistas de partidos épicos que se quedan en la memoria de laguneros y regiomontanos.

No existe un punto de partida para saber desde cuándo comenzó la competencia entre las dos instituciones, ya que, la rivalidad ha existido desde siempre entre una sociedad y otra. Pero si podemos hablar sobre un partido el cual fue fundamental para el inicio de una era en la cual se definieron grandes cosas, tales como campeonatos de liga, de CONCACAF y en este caso una semifinal.

Se jugaba la semifinal de vuelta del torneo clausura 2008 en el Estadio Corona, Santos le hacía los honores a la Pandilla del Monterrey, después de haber sacado un empate a 2 goles en el partido de ida en el Estadio Tecnológico. Existía un ambiente de confianza entre los aficionados santistas así como en el plantel lagunero de poder finiquitar la serie en casa, aunque sabían que primero tendrían que superar a la difícil escuadra regia que era dirigida por el experimentado Ricardo Antonio Lavolpe.

Como era de esperarse, el partido comenzó muy cerrado, con los dos conjuntos tratando de neutralizarse en base a sus argumentos futbolísticos y con un Monterrey que presentaba a Humberto Suazo y Jared Borgetti como sus grandes armas al ataque. Los minutos transcurrieron y las llegadas por parte de los Guerreros cada vez eran más constantes con grandes intervenciones del cancerbero rayado, Jonathan Orozco, quien en varias ocasiones frustraría el grito de gol en la Casa del Dolor Ajeno.

La escuadra verbiblanca intentaba mediante ataques que eran orquestados por Daniel Ludueña y rematados por Matías Vuoso Y Christian Benítez.

Para la parte complementaria, el equipo de Nuevo León, saltó a la cancha con el firme convencimiento de llevarse la serie y así a los pocos minutos de haberse reanudado el cotejo, abrió el marcador nada más y nada menos que por conducto de Jared Borgetti al minuto 53. Santos siguió insistiendo, con cierta profundidad, pero el guardameta Orozco seguía camino a erigirse como la figura del encuentro, tras embates del delantero ecuatoriano Benítez.

Mientras, Monterrey intentaba tomar la pelota y manejarla en territorio rival para aguantar con ella en los pies, pero también explotaba los contragolpes. Y así, nuevamente aprovecharon los espacios que dejaba el cuadro local y por obra de Humberto Suazo, acrecentó el marcador favorable para la visita a 0-2 al minuto 63, dejando sin oportunidad al guardameta Oswaldo Sánchez.

Santos siguió intentando ir al frente ya con la desesperación de conseguir los goles necesarios para acceder a la gran final y con cierta angustia. Pero al minuto 77 se logró revivir la esperanza tras un remate en el área de Vicente Vuoso que por fin pudo dejar sembrado en el pasto al arquero Orozco.

Se sabía que los minutos finales iban a ser de alarido, la gente más metida que nunca en el encuentro, gritando, saltando, tratando de que el equipo de casa logrará colarse de último momento a una disputa por el título más, pero los minutos pasaban y los dirigidos por El “Travieso” Guzmán no podía concretar el anhelado gol.

El cuarto árbitro anunció 5 minutos de compensación que para Santos eran muy pocos y para Rayados eran demasiados.

Transcurría el minuto 93, Iván Estrada mandó un centro por la banda de la derecha , que salió a cortar el portero regiomontano muy impetuoso pero en su intento de sacudirse el agobio santista, dejo el balón muy corto cerca del manchón penal y perfecto para que llegara Fernando Arce para meterle la testa con gran enjundia, y sí…. SANTOS LO LOGRÓ. El estadio Corona estaba hecho un manicomio, la gente no lo podía creer, la forma en cómo se consiguió fue de una manera sumamente espectacular y sufrida. Con ese gol el equipo de la Comarca se metió a la final del campeonato mexicano, y el desenlace, ya todos lo sabemos.

Gracias por leerme…

Miguel Moreno |

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