En esta ocasión recordaremos con suma nostalgia un trepidante partido cargado de mucha emoción, y aunque el resultado no fue favorable para los guerreros, es notable hacer evidente y rememorar la garra y la enjundia con la que los jugadores albiverdes dejaron la piel dentro de la cancha del antiguo estadio corona, dejando a la afición extasiada y al borde de la locura.

El motivo: partido de vuelta de la semifinal torneo apertura. El rival: pumas de la UNAM. La fecha:  2 de Diciembre del 2007. En un marco inmejorable, las tribunas del coloso de las Carolinas lucían a reventar, rostros llenos de optimismo a pesar del resultado en la ida.  Santos venía como líder del torneo, en la ida, una mala noche para los guerreros terminó con un marcador de 3 goles a 0 a favor de los universitarios.

El partido arrancó y muy temprano el equipo visitante anotó por conducto de Carlos González al minuto 11, poniendo el global 4-0.

Un enjundioso toro se hacía notar peleando con todo todas la pelotas divididas y dos minutos después, Daniel ‘hachita’ Ludueña anotó con un zurdazo pegado al palo para vencer al arquero Bernal y empatando el marcador mas no el global.  El partido seguía ríspido y  no fue sino hasta el minuto 36 cuando ‘el toro’ Vuoso llevó la pelota a línea final dentro del área, dio un pase a Benítez, éste la toco a Ludueña que de media vuelta y cayéndose, mando a guardar el esférico y ponía el global 4-2. Infortunadamente vendría Ignacio Scocco para empatar el marcador muy temprano en el segundo tiempo al minuto 7, sacando a Oswaldo Sánchez y rematando a gol. Al minuto 29, Ludueña centró templado al área y en un re-centro por parte de Oribe PeraltaMatías Vuoso remató fortísimo al rincón de la portería de Bernal para poner el marcador 3-2, global 5-3, se recuerda aquel festejo del ‘toro’ alentando con todo a la afición para que presionara en los minutos finales del encuentro.

Al minuto 43,  Ludueña la toca para Vuoso, que con marca encima y cayéndose intentó pasarla, sin embargo le cayó al defensa puma, pero aun estando en el piso, Vuoso con el pie derecho logra puntear la pelota que le cae a Ludueña y éste anota increíblemente para poner el 4-2, 5-4 global. Sin duda fue una jugada de puro corazón por parte del querido Matías Vuoso pues estando tirando no dejó de pelear el balón.

Las tribunas eran una sucursal del manicomio, faltaba un solo gol para poder hacer lo impensable y se agregaban 4 minutos al encuentro. Finalmente, en la última acción del partido, el árbitro Roberto García Orozco no marca un claro penal sobre Oribe Peralta que pudo haber cambiado la historia. Se recuerda con nostalgia la lucha, el carácter y la entrega de la oncena verdiblanca.

Aquella noche el mote de Guerreros se ilumino tanto como los ojos de los aficionados que teniendo a la luna de testigo, suspiraron por lo que pudo ser y no fue.

 

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Martín Solís | Twitter @martin230

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