¿Qué significó el llanto de Carlos Izquierdoz ayer en la conferencia de prensa ofrecida por Santos Laguna? ¿Molestia? ¿Desesperación? ¿Coraje? ¿Impotencia?

Es quizá el fiel reflejo de nuestro equipo, que sale a la cancha a hacer lo mejor que puede y termina por quedar debiendo.

Para nadie es desconocido que el Apertura 2016 ha sido un verdadero infierno. Comenzando con Zubeldía que nunca terminó por adaptarse al equipo y a las necesidades de esta institución. Un proceso de jugadores que tiene futuro, pero que al momento les falta dar ese “extra” que siempre pedimos.

José Manuel de la Torre llegó cuando el barco estaba hundido. Pedirle que lo recomponga es algo sin lugar a dudas inhumano, pero esto no lo aleja de comenzar a pensar en el futuro y en regresar al equipo a los primeros puestos.

El estilo de juego, la actitud de algunos jugadores y el tema de la porcentual ya son temas que preocupan para el futuro inmediato.

Ayer la institución salió a dar la cara y como pocos equipos demostró el compromiso hacia su afición. Ahora toca refrendarlo en la cancha.

¡Vamos Guerreros que de ésta saldremos!