Hablar de Carlos Izquierdoz, es sinónimo de halago, y es que desde su llegada al fútbol mexicano, demostró su calidad en el terreno de juego, misma que no se pone en duda.
Sin embargo, tras la salida de Oswaldo Sánchez y la vacante que dejó en la capitanía, Cali se echó al equipo al hombro, y se hizo acreedor del gafete de líder.

El argentino ya fue Campeón con Santos en el 2015, por lo que obviamente le tomó cariño a la institución, sin embargo en los últimos torneos, ha dejado en claro con sus actuaciones, que es más que el capitán del equipo, pues ha demostrado que es el único jugador que recientemente haya llegado y sea digno de llamar Guerrero en toda la extensión de la palabra.

Izquierdoz puede recibir golpes en todos los juegos, pero para que pida su cambio es casi imposible, y el ejemplo más reciente fue ante Tuzos, en donde sufrió un golpe aparatoso en la ceja que rápidamente comenzó a sangrar, pero ni esto lo pudo detener. Siempre va en búsqueda de balones por arriba, por abajo, y como comúnmente se dice, se rifa el físico en cada jugada.
Como todos, ha tenido errores que por su posición en ocasiones se han visto reflejados en el marcador, pero a diferencia de cualquier otro jugador, es que la falla que  pueda tener, es olvidada, ya que se encarga de enmendarse rápidamente, inclusive con anotaciones, pues desde que llegó a Santos, no ha habido un torneo en el que deje de marcar. Cuenta con con 163 partidos disputados con la casaca verdiblanca y 17 dianas, el último fue el anotado el pasado domingo ante Pumas.
Se le ha visto con lágrimas en los ojos por el equipo, y es claro el sentimiento, tanto de él como por parte de la afición, pues sin duda es el ícono del momento, en quien se puede confiar partido a partido.
¡Gracias Capitán! Gente como tu, bienvenidos sean  México.
Dana Ríos | Twitter @DaniiaR
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